Hoy me encontré con una sorpresa desagradable, un correo que no traía buenas noticias pero tampoco trágico, solamente fue desagradable confirmar lo que de laguna manera ya sabía. En fin, el Señor es sabio y sabe de que manera enseñarte las cosas y como mostrarte los caminos. Ahora sé que debo confiar en Él como siempre y en nadie más. Los hombre son siempre poco fiables y mas en el medio en el que me estoy desenvolviendo.
Gracias mi Señor porque tú estás siempre cubriéndome con tus alas y el el hueco de tus manos estoy protegida, así que no temeré aunque ande en valle de sombra pues tu vara y cayado me guiarán. Amén y amén.