martes, 22 de octubre de 2013

Por su sangre.

Este domingo, después de ver la predica que mi Padre espiritual nos puso, tuve una revelación impresionante: La Sangre de Jesús, La Cruz. Estás dos poderosas verdades se me revelaron no sólo como una enseñanza teológica de la resurrección y al salvación, sino como parte del caminar en el poder sobrenatural en Dios. La Sangre con el poder del sacrificio de Cristo que nos dio libertad y La Cruz como la puerta a la libertad y la comunión con Dios. 
Esto fue lo que se me reveló el domingo y fue tan fuerte que no tuve más opción que ponerme a llorar y dar gracias por esas dos verdades . Fue entender que cubrirse con la sangre de Cristo es más que la protección que nos da, sino es cubrirse con la victoria de Cristo y saber que con ella su poder nos acompaña para sanar, para demostrar su poder y su amor. Esa sangre que se derramó no sólo en la Cruz sino también en los 39 azotes que le dieron, en ese desgarrar su carne para que nosotros no pagáramos el precio del pecado.
Su sangre es la llave para la reconciliación con Dios, nada más. La Cruz es la puerta para llegar a Dios porque en esa cruz Jesús venció al enemigo y no dio la victoria. Ahora entiendo lo que mi Pastor decía: La victoria la tienes todos los días en tus manos, Él te la dio al precio de su sangre, te regaló lo más valioso: la salvación.
Es por eso que nadie llega al cielo por obras, llegamos al cielo por gracia de Dios al aceptar a Jesús en nuestro corazón y creer que le resucitó al tercer día, pero sobre todo cuando lo confesamos con nuestra boca.
Toma el poder la sangre y predica la Cruz, dile a los que no conocen a Dios cuanto los ama y cuéntales quien realmente es Jesús. Dale dolor de cabeza al diablo que siempre se retuerce cuando se revela la Cruz y la sangre, dale de golpes siempre hablando de Cristo. Porque al final del día no te puede vencer porque ya está vencido desde hace mucho.
Levántate en la Victoria de la Cruz y con el poder de la Sangre de Jesús.

martes, 15 de octubre de 2013

En la tormenta soy fuerte

En la tormenta soy fuerte porque Dios me toma de la mano. Dios decidió dejarme pasar por esta prueba y no ha sido fácil. A veces pienso que disfruta y luego recuerdo que nosotros como padres tenemos que dejar que nuestros hijos hagan cosas solos y los tenemos que dejar se equivoquen, pero con la certeza de que siempre estaremos ahí para ellos.
Eso hacemos nosotros, dejar a nuestros hijos crecer y madurar a través del aprendizaje que da el equivocarse. Sabemos que esto es bueno para  ellos y no discutimos los beneficios de esta practica. Pero cuando es nuestro Padre eterno el que lo hace, de inmediato le reclamamos y le preguntamos porque nos castiga.
Dios no castiga y eso es algo que deberíamos aprendernos de memoria, quien nos pone el pie es el enemigo que solamente quiere desanimarnos para alejarnos de Dios y de nuestro propósito en él. Dios nos da avisos de que estamos yendo por el camino errado y en su infinito amor nos deja equivocarnos para que crezcamos.
La lección aquí no es que Dios permite las pruebas o el fuego en nuestra vida, la lección aquí es que Dios como padre amoroso no nos abandona aunque nosotros no lo sintamos de esa manera. Dios nos acompaña y sufre con nosotros cada lágrima, cada dolor. Pero también nos consuela y nos lleva de la mano hasta que pasa la tormenta.
Así es como somos fuertes en la tormenta, de su mano y bajo su protección y guía. Porque aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo, tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Así que Dios estará con nosotros en cada momento difícil y debemos confiar en que siempre cumple su palabra.
Soy fuerte en la tormenta porque creo que siempre me acompaña y que nada puede ser peor que estar sin Él. 
En las mañanas cuando me levanto siempre agradezco a Dios y me tomo el tiempo para estar con él, no para pedirle sino para estar con él, para platicar y decirle cuanto lo amo, incluso para llorar y sentir su consuelo. Soy fuerte porque oro, soy fuerte porque su palabra es la que se declara en mi casa. Soy fuerte porque espero en ÉL y a mucha gente se le olvida que Dios no te va a quitar de encima lo que tercamente decidiste vivir sin escucharlo.
Quien oye a Dios no equivoca el camino y se ahorra litros de lágrimas, además de que se fortalece en el espíritu.
Por eso solamente creo que con Dios mi tormenta será siempre más fácil de transitar.
Gloria a Dios por ser Dios.

martes, 8 de enero de 2013

DIOS CONFRONTA

Pasó bastante tiempo antes de que escribiera, han pasado muchas cosas y la verdad es que tampoco tenía mucho tiempo para escribir. Bueno de nuevo estoy en una crisis fuerte y es porque Dios me está confrontando a mi pasado, a mi presente y a mi misma. Las tres cosas se están juntando, las tres cosas me están atormentando un poco. Dios no manda cosas que no podamos soportar, no os deja tareas imposibles. Hoy estoy en el punto en el que tengo que crecer porque ya no es posible seguir igual, el Señor lo pide y no puedo negarme. También sé que no puedo hacerlo sola así que debo apoyarme en mi congregación para hacerlo. Espero que la cita con mi Pastor sea rápido pues necesito descargarme. Sé que Dios mueve las cosas y que esto que estoy viviendo se pone mejor solamente hay que resistir y no claudicar y tratar de tomarlo con templanza y mansedumbre. Es difícil y creo que por primera vez quiero llegar a la meta, realmente quiero llegar a la meta, esa meta que es Jesús, estar en sus brazos y sentirme segura. Sé que Dios da eso pero estoy más cerca de tener ese encuentro que tanto anhelo que deseo tener con Dios. Ahora es momento de crecer y de seguir adelante, por el momento viene la resistencia pues las cosas se van a complicar más y creo que Dios tiene lo mejor por venir. Gracias amado Padre.
Es bueno saber que Dios jamás te deja escapar de lo que tienes que mejorar y cambiar, es una etapa dura pues el dolor de tener que ver lo que no haz querido ver no es lindo pero sabiendo que es el Señor quien lo lleva puedes estar tranquilo de que las cosas saldrán bien y que no tendrás que preocuparte. Confiar que el Señor siempre te manda cosas buenas y que siempre serán para tu beneficio. Es aprender que las cosas de Dios son un camino estrecho en el que de verdad  no tienes oportunidad de moverte más que como Él quiere. Digo esto porque lo que sigue es el precipicio que te lleva al infierno y que es mucho más fácil de caminar.
Ahora que tengo que tomar las riendas de mi vida y comenzar a vislumbrar mi camino sola de la mano con Jesús estoy francamente aterrada, no es fácil tomar una decisión de esta envergadura pues es depender de mi Señor en su totalidad porque no voy a tener otro colchón más que a Dios. No hay mejor colchón, es cierto, pero da miedo; con todo esto confío en mi Señor y sé que no me abandonará. Camino con la certeza de que las cosas podrán ser difíciles pero con todo será siempre mejor.
Ahora entiendo esto de que nuevas fuerzas tendrán los que esperan en Dios y que les saldrán alas como a las águilas, yo creo que Dios me dará la fuerza y las alas para seguir, para volar porque Él quiere que las cosas sean buenas para mí. A Él me entrego por completo y ya no quiero oír la voz de mi mamá en mi cabeza ni sentir que soy lo que soy, por eso mismo renuncio a escuchar a mi madre, renuncio a escuchar y ver la decepción en su rostro por no ser lo que ella quisiera que fuera. Hoy tomo lo que Dios ve en mí para ser eso que sabe soy, porque no espera que no me equivoque sino que luche con todas mis fuerzas por no hacerlo y que si caigo me aleje de todo aquello que me puede volver hacer caer. La verdad es que tomar esta decisión ha sido lo más difícil que he tenido que hacer pero no importa creo que Dios sí cree en mí y eso es lo que me dará fuerzas y es lo que me hará seguir. Señor en este día pongo en tus manos está transformación pues sola y en mis fuerzas no puedo, pero sé que en Ti soy más que vencedor. En el nombre de Jesús te pido tomes el control de las cosas, de mi vida y de este cambio que se avecina. Sello esta oración con la sangre del cordero. Señor te amo.