Pasó bastante tiempo antes de que escribiera, han pasado muchas cosas y la verdad es que tampoco tenía mucho tiempo para escribir. Bueno de nuevo estoy en una crisis fuerte y es porque Dios me está confrontando a mi pasado, a mi presente y a mi misma. Las tres cosas se están juntando, las tres cosas me están atormentando un poco. Dios no manda cosas que no podamos soportar, no os deja tareas imposibles. Hoy estoy en el punto en el que tengo que crecer porque ya no es posible seguir igual, el Señor lo pide y no puedo negarme. También sé que no puedo hacerlo sola así que debo apoyarme en mi congregación para hacerlo. Espero que la cita con mi Pastor sea rápido pues necesito descargarme. Sé que Dios mueve las cosas y que esto que estoy viviendo se pone mejor solamente hay que resistir y no claudicar y tratar de tomarlo con templanza y mansedumbre. Es difícil y creo que por primera vez quiero llegar a la meta, realmente quiero llegar a la meta, esa meta que es Jesús, estar en sus brazos y sentirme segura. Sé que Dios da eso pero estoy más cerca de tener ese encuentro que tanto anhelo que deseo tener con Dios. Ahora es momento de crecer y de seguir adelante, por el momento viene la resistencia pues las cosas se van a complicar más y creo que Dios tiene lo mejor por venir. Gracias amado Padre.
Es bueno saber que Dios jamás te deja escapar de lo que tienes que mejorar y cambiar, es una etapa dura pues el dolor de tener que ver lo que no haz querido ver no es lindo pero sabiendo que es el Señor quien lo lleva puedes estar tranquilo de que las cosas saldrán bien y que no tendrás que preocuparte. Confiar que el Señor siempre te manda cosas buenas y que siempre serán para tu beneficio. Es aprender que las cosas de Dios son un camino estrecho en el que de verdad no tienes oportunidad de moverte más que como Él quiere. Digo esto porque lo que sigue es el precipicio que te lleva al infierno y que es mucho más fácil de caminar.
Ahora que tengo que tomar las riendas de mi vida y comenzar a vislumbrar mi camino sola de la mano con Jesús estoy francamente aterrada, no es fácil tomar una decisión de esta envergadura pues es depender de mi Señor en su totalidad porque no voy a tener otro colchón más que a Dios. No hay mejor colchón, es cierto, pero da miedo; con todo esto confío en mi Señor y sé que no me abandonará. Camino con la certeza de que las cosas podrán ser difíciles pero con todo será siempre mejor.
Ahora entiendo esto de que nuevas fuerzas tendrán los que esperan en Dios y que les saldrán alas como a las águilas, yo creo que Dios me dará la fuerza y las alas para seguir, para volar porque Él quiere que las cosas sean buenas para mí. A Él me entrego por completo y ya no quiero oír la voz de mi mamá en mi cabeza ni sentir que soy lo que soy, por eso mismo renuncio a escuchar a mi madre, renuncio a escuchar y ver la decepción en su rostro por no ser lo que ella quisiera que fuera. Hoy tomo lo que Dios ve en mí para ser eso que sabe soy, porque no espera que no me equivoque sino que luche con todas mis fuerzas por no hacerlo y que si caigo me aleje de todo aquello que me puede volver hacer caer. La verdad es que tomar esta decisión ha sido lo más difícil que he tenido que hacer pero no importa creo que Dios sí cree en mí y eso es lo que me dará fuerzas y es lo que me hará seguir. Señor en este día pongo en tus manos está transformación pues sola y en mis fuerzas no puedo, pero sé que en Ti soy más que vencedor. En el nombre de Jesús te pido tomes el control de las cosas, de mi vida y de este cambio que se avecina. Sello esta oración con la sangre del cordero. Señor te amo.