Realmente uno no sabe lo importante que es la lectura de la palabra hasta que la dejas unos días. Creanme que nunca en mi vida había sentido que Dios se alejaba de mí hasta estos días que dejé de leer la Biblia, que dejé de hacer mi devocional y para colmo se me iba orar antes de salir de casa.
En verdad que fueron dos semanas de lo más duras y de lo más desagradables, y no porque sucedieran cosas horribles en mi vida ni me cayera un rayo encima, nada por el estilo pasó. mi mal humor volvió, grite más de lo normal, no me sentía a gusto y para colmo me volví a deprimir.
El Señor es amoroso y esperó a que me diera cuenta, la verdad es que no caí hasta que por todos lados me recordó que tenía que hacerlo, que su alimento espiritual antes de salir de casa, antes de dormir son básicos para que el día esté lleno de su sabiduría pero no nada más de su sabiduría sino también de sus bendiciones.
Gracias Padre por dejarme entender que sin tu pan no soy nada y puedo fácilmente caer en cualquier tentación, hasta en la decir groserías. Te amo Señor y te doy toda la gloria porque eres paciente conmigo y me llevas de la mano a donde tú quieres llevarme.