Dios está en mi vida siempre, ve cada paso que doy, cada palabra que digo y cada error que tengo. Lo sé porque le he vivido, me he equivocado y me he puesto fuera de la línea del Señor. Él siempre ha estado ahí para corregirme, para tener la paciencia de que me corrija, siempre está ahí para darme los mensajes correctos para que cambie el rumbo de mis pasos.
Mi Padre amado nunca me ha abandonado ni en los más oscuros momentos de mi vida, de hecho me ha acompañado y más de una vez he sentido su consuelo. Antes de tomar a Cristo como mi guía y salvador, el Señor se me presentaba de formas fuertes y me cuidaba de maneras que solamente ahora puedo entender. En esos momentos no sabía que era Él diciéndome que estaba ahí para mí, que nunca me dejaría, que siempre contaría con Él.
yo ahora agradezco al Señor que me permitiera llegar hasta aquí, ahora sé que tiene una misión para mí, esa misión me apasionan más que cualquier cosa en la vida, me llena de vida y de placer, que me da gusto gritar a los cuatro vientos que nada ni nadie puede parar.
Mi Padre está ahí para mirarme y yo quiero mirarlo siempre, yo quiero servirle siempre. Señor Tú que me llevaste a este momento sabes que nunca podré abandonarte porque Tú nunca me dejaste ni me dejarás, porque eres presente en mi vida por siempre, por eso Señor sí me equivoco o dejo de hacer ciertas cosas te pido perdón por una simple y sencilla razón: no voy a fallarte pero mis fuerzas no son suficientes hoy, te pido me tomes en tus brazos y me guíes, me sostengas hasta ser lo suficiente mente fuerte para no fallar en lo básico, para siempre estar en tu línea y no fuera de ella, para siempre sentirme afortunada de tenerte. Te amo Padre, te amo Jesús y no quiero vivir sin ustedes, por eso mismo en ustedes me refugio porque en ustedes estoy a salvo, para no salirme, para no desistir, para no rendirme. Padre en ti confio y en ti vivo y por eso de no dudo.
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