lunes, 25 de julio de 2011

Alabarle Siempre

¿Puedes alabar al Señor aún en tiempos difíciles?

Siendo muy honesta he de confesarte que no, no me era posible agradecer y decirle Señor, Tú nunca te equivocas. Recibo de tus manos todas estas cosas. Deseo darte gracias. ¡Alabado seas!

Se ve maravilloso en blanco y negro pero la verdad es que duele aprenderlo, o por lo menos a mí me dolió aprenderlo. Dios siempre es bondadoso y a veces nos tira para que aprendamos algo. El dolor no siempre significa que te ha abandonado, tal vez te permita este u otro sufrimiento para que aprendas una lección que le sirva a alguien de aliento y esperanza.

A mí en lo particular no me respondía las oraciones sobre la economía y me consumía en la preocupación sobre como alimentar a mi pequeña hija. El estómago se me revolvía y me dolía el corazón el tenerle que decir que no a la niña cuando me pedía algo y desesperada preguntaba en el pensamiento por qué Padre. Me negaba a aceptar la derrota sobre mis finanzas sobre todo porque soy heredera del reino.

dios tenía dos lecciones para mí. La primera fue que dependía total y absolutamente de Él, que nadie más que Él podía sustentarme y proveerme de todo lo que necesito. Agradecí por eso.

La segunda fue que en medio de esa crisis de fe me negaba a ir a la iglesia el domingo, no le veía caso, total si dios me abandonaba (las cosas que pone en uno el espíritu de duda) yo no tenía porque ir a visitarlo a su casa. Mi hija fue la que me animó a ir, ella fue la que me dijo que vamos mami. Tomé al decisión y llegamos tarde a la alabanza, oímos solamente la última parte de la alabanza y ella se fue a la escuela dominical. Estando triste y derrotada alabarle me dio fuerza para levantarme y decir; Padre hágase tu voluntad y no la mía, sea lo que Tú quieres y no lo que yo quiero, Padre recibe mi carga porque yo no puedo sola, en mi sabiduría me equivoqué y en mis fuerzas no puedo, toda tuya soy y a ti me entrego sin dudar, Tú eres quien sabe, yo soy tu hija que está para seguirte y obedecerte.

Aprendí que obedecerle y entregarle todo hace que tú vida sea más fácil.

Por lo menos la mía ahora es fácil.

¿Puedes alabralo en toda circunstancia?

No hay comentarios:

Publicar un comentario