jueves, 28 de julio de 2011

Yo soy una semilla

"Tomemos como ejemplo una semilla de clavel, para entender mejor la manera en que opera la vida de resurrección. Aunque esta semilla es tan pequeña, contiene una poderosa vida capaz de brotar y producir claveles. Puesto que el elemento de vida ya se encuentra dentro de la semilla, no es necesario añadirle ningún poder externo. Lo único que se requiere es que la semilla caiga en la tierra y muera. Si muere, su cáscara se romperá y la vida será liberada, no “desde lo alto”, sino desde el interior de la semilla."
Está cita está dada por el poder de la resurrección de Cristo pero a mí me habló de mi propia transformación, de lo que renació cuando acepté a Jesús como mi salvador. Yo, al igual que la semilla, tuve que morir para volver a nacer, porque en mi interior reside la vida que Dios me dio, esa que Cristo despertó cuando murió en la cruz por mí.

Tú también eres semilla de clavel, debes morir para permitir que la vida interior que Dios te dio salga. Esa es una transformación plena y maravillosa que hace que tu mundo cambie, al menos el mío fue cambiado, transformado de formas increíbles, Dios hizo renacer una nueva vida en la que ahora tenga la confianza que antes no tenía porque ahora sé que soy hija del más grande Rey que jamás existirá y porque hace mi Padre nacer en mí los elementos que conforman a una mujer alineada a Dios: ahora sé que mi respaldo es el más grande y poderoso.

Soy semilla porque daré los frutos que el Señor espera de mí, de lo demás no me preocupo porque mi Padre ya se ocupó de eso.

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